miércoles, 5 de junio de 2013

Y de reencuentros..


Los reencuentros son parte importante de nuestras vidas, hacen que los ex novios se vean mas espantosos que la ultima vez que los viste, que los grupos noventeros que te gustaban te den pena y que las amigas que dejaste de ver hace mucho tiempo ahora tienen bebes y muchos problemas.

Hablando específicamente de grupos noventeros y pidiendo perdonen mi antiguo mal gusto, mi muy buena amiga y compañera de mal gusto Azul y yo fuimos a ver a Mercurio (si, el grupo con 5 “chavitos buena onda”), yo se que mi declaración es grave, pero créanme que no es tan grave como la desilusión que nos llevamos al ver a nuestro ex grupo favorito de la adolescencia bailar y cantar casi con un bastón en las manos. El momento cumbre de nuestra noche fue cuando tremendos cuarentones se ponen a cantar su hit noventero “13 años” que dice algo como: “crecer, convertirse en mujer, tiene 13 años y es quien enchina mi piel” 0_0 claro que me dio pena, pero mas que pena miedo, yo esperaba el  momento en el que iba a entrar la policía para llevarse a los pedófilos cuarentones a prisión.

Ya la noche casi llegaba a su final y mi amiga y yo nos moríamos de pena por haber decidido estar ahí y más aun de haber comprado los boletos cuando en la puerta los vendían a 50 pesitos.

Cuando creíamos que los “chicos buena onda” no podían hacernos pasar mas momentos vergonzosos traaaas!!! se apagan las luces, se escuchan gritos de  señoras (como nosotras) por todos lados, y todos los integrantes regresan y deciden subir al escenario a sus esposas e hijos, fue ahí donde no aguantamos mas y nos salimos. Encima de que pagamos por morirnos de pena salimos sintiéndonos “solteronas”.


Lo que más pena da es que seguro así nos veíamos nosotras como unas señoras de oso que gritaban y cantaban éxitos de “teens” y que saliendo tuvieron que encerrarse en el baño a llorar quedito por ser “solteronas” y nada, ahí me quedé…

lunes, 2 de julio de 2012

Y el Karma…

Todos, en mayor o menor medida, hemos sido unos hijos de puta, evidentemente el Karma se ha encargado de devolvérnoslo, cuando menos lo esperamos y de la forma más creativa y culera posible. Hoy voy a hablar de las relaciones sentimentales (ya ven que no me encanta), y es que no hay que ser, me ha tocado cada cosa, que “sangre de panteón”. Lo que es un hecho es que por lo menos en el amor “karma is a bitch”.
Todas las teorías que tengo en ese tema son basadas en mi experiencia y en una de mis mejores amigas, la cual me dio una opinión muy interesante sobre el tema, dijo algo como: “neta estoy convencida que después de todo lo que viví con $”&!=/& (nombre del susodicho) , después de tooooodo el dolor que él dejó, el karma me viene debiendo. Después de que dijo lo anterior me quede pensando ¿el karma viene en alguna presentación como cupones y son canjeables? O sea, si ya sufriste mucho puedes utilizar tus vales de karma? Será verdad, ¿acaso existen unos "Karma/Darma tokens" intercambiables?
Por ejemplo, si en mi relación pasada fui muy infeliz, entonces… ¿puedo ocupar mis karma cupones y andar con un casado? Claro, porque como ya me fue fatal entonces me puedo portar peor sin que se me cobre.

Según lo que yo entiendo, en el mundo del karma las cosas funcionan de la siguiente manera (si estoy equivocada desmiéntanme): si andas con un casado, cuando te cases lo más probable es que haya alguien igual que tu dispuesta a meterse con tu marido.

A mucha gente le gustaría pensar que si un wey te trato muy mal entonces la siguiente novia que tenga el patán, poco hombre, lo va a hacer pedazos, pero ¿a mí eso qué? A mí me interesan mil veces ser feliz que ver a alguien más sufrir. O sea si el Karma pidiera mi opinión le diría que prefiero mil veces conocer a alguien mejor, alto, de ojitos verdes y sonrisa perfecta que ver como un ex se retuerce del dolor, al final por mucho que alguien te haya roto el corazón, no hay mejor compensación que estar con alguien que otra vez te haga suspirar… y nada, ahí me quedé.


martes, 19 de junio de 2012

Y de novi@s...

Todas las mujeres, aunque digan que no, sueñan con un hombre que las cuide, las proteja, las respete y todas esas mamadas que nos enseñó Disney en sus cuentos. Pero ¿qué pasa cuando todo lo que te dijeron esta al revés y tú te vuelves el príncipe de la relación? Puede ser por mi carácter o porque eructo fuerte cuando tomo cerveza, o porque digo groserías que ofenderían hasta a un gasolinero, o tal vez porque albureo tan padre que puedo sonrojar a un cargador de una merced. El punto es que la mayoría de las veces parece que yo soy el hombre de la relacion.

Claro que ya sé cómo son ustedes de morbosos y están esperando que les cuente anécdotas que afirmen esta teoría, así que ahí les van algunas. Los nombres de los susodichos serán omitidos para resguardar su identidad y “hombría”.
Una vez tuve un novio que juraba que si yo estaba en mis días y tenía cólico, a él se le pegaban. Esto, según yo, no es posible a menos que el hombre tome leche en mamila y se le llene la pancita de aire, cosa que es poco probable.
Tenía otro novio hace algunos años, que no se portó muy bien que digamos, y cuando lo corté fue un dramóoon de su parte, lo corté además un par de semanas antes de que cumpliéramos un año y el truene fue el mismo día del atentado de las Torres Gemelas, para que nunca lo olvide.

El susodicho trató de convencerme con la siguiente historia: (música de violines aquí) “por favor no me cortes, porque te estaba preparando una sorpresa increíble. Justo el día que cumpliéramos un año, te iba a llevar al circo y cuando salieran todos los payasos iba a salir yo vestido de payasito con una rosa para ti”. En ese momento fui a la iglesia a agradecerle a Dios y a todos sus compadres haberme evitado hacer el oso de mi vida.

Un día a las 5 de la mañana yo estaba dormida, muy tranquila en mi camita, cuando de pronto sentí una presencia junto a mi cama, así como en “Paranormal Activity”, me asusté muchísimo y como ratoncito me fui a la esquina de mi cama y me coloqué en posición fetal, medio escuchaba que la sombra junto a mi cama me estaba hablando, pero no lo podía escuchar porque yo (como señora de Polanco) duermo con tapones para los oídos cuando se me ocurrió quitármelos, escuché una voz conocida que me decía:  “no te asustes, soy yo”. Era un ex novio que no entendía cómo había llegado hasta mi cuarto a altas horas de la noche, en lunes. ¿Y cómo no me iba a asustar? ¿Qué tal si traía un cuchillo o así? Total que llorando -literalmente- del susto, le pregunté qué quería, él me dijo “acuéstate”, yo pensé “ya valí madres y mi ex me salió violador”, le hice caso, me abrazó y comenzó a cantar “Hey Jude, don't make it bad. Take a sad song and make it better…” 0_0 y nada, ahí me quedé…

miércoles, 13 de junio de 2012

Y de mosquitos…

Vemos una imagen en blanco y negro, una playa Sueca, fría, con muchas piedras, a lo lejos se alcanza a percibir lo que parecen ser dos personas, la cámara se acerca somnolienta, de un lado estoy yo y del otro ,un mosco gigante, en medio un tablero de ajedrez, es un pulso uno a uno por mi derecho a dormir….

Yo sé que a todos les ha pasado y que no es un tema de gran gravedad en nuestras vidas, al final el que haya un mosco en el cuarto parece ser lo más común del mundo y, evidentemente, esto no se considera un pretexto valido para no ir a trabajar al día siguiente (sin importar lo poco que hayas dormido) y es que, quienes lo hemos sufrido, sabemos que la presencia de un mosco te quita el sueño.
3: 00 am: Comezón, ardor en el cuerpo, miles de piquetes, es más si me pagaran de a peso el piquete por la mañana habría ido a comprar un “AUDI” (bueno, mínimo un six). 

De pronto lo escucho, es ese zumbido pausado en el oído que aparece justo cuando estas por quedarte dormida otra vez, me levanto y veo que el insecticida (que es lo único que funciona) está vacío, mi única opción, un repelente, que además apesta espantoso como a lima (una lima ácida que te irrita la garganta). Me pongo en todo el cuerpo (según yo) y siento como el “nada tonto” empieza a picarme en el dedo pequeño del pie (claro, fue el único lugar donde no me puse).
5 minutos, el repelente esta de más,  el mosco, persistente, regresa a la caza y la única que sufre los estragos del aroma a lima soy yo. Y es que el repelente es buenísimo para mosquitos de campo, de playa, pero no para los moscos citadinos, claro que no, si ellos pueden sobrevivir a altos niveles de contaminación ¿Cómo se nos ocurre que van a sucumbir ante el vulgar aroma a lima/limón?

Pasa el tiempo, una, dos horas, la desesperación es atroz. En mi estado, lo mejor que se me ocurre es destaparme la pierna para ofrecérsela como sacrificio al gran dios mosco a cambio de algunos minutos de sueño, mi sueño peeeeero ¡no!, insiste en merodear por mi oreja, entonces sí, muy molesta prendo la luz y ahí está, tranquilo el infeliz, hinchado de sangre, viéndome cuasi burlándose, así que de un manotazo lo mato al muy desgraciado, acto seguido lo agarro de la alita (ya aplastado) y empiezo a zumbarle de cerca diciendo “para que veas lo que se siente”.
 
Después de todo esto, y como era obvio, mi novio y yo ya no podíamos dormir, así que nos quedamos un rato despiertos y cuando por fin estoy quedándome dormida, escucho un zumbido aún más molesto (si se puede), es mi chico tarareando/chiflando una canción, muy enojada volteo y le digo “¡ya deja de cantarme la cumbia del mosco!” – ¿Qué dices Mosco?, es una canción de Metronomy-  

y nada, ahí me quedé…


martes, 5 de junio de 2012

Y los videojuegos…

Desde que soy niña, he tenido cierta fijación por los videojuegos, sobre todo por MarioBros de Nintendo. Me impresiona que a alguien se le haya ocurrido hacer toda una historia alrededor de un pequeño hombrecito bigotón, con overol, que además es plomero, étnico y racial. El chiste de Mario Bros es básicamente recuperar a su princesa, quien además los mismos güeyes se la han llevado millones de veces y no sólo eso: tiene que pelear contra tortugas, hongos malos, flores que avientan fuego y un especie de dragón malo que no sé muy bien qué hace de su vida, pero es dueño de aproximadamente 8 castillos por juego.

No sé qué piensen ustedes, pero Mario Bros es un ejemplo de vida para todo hombre, no cualquiera pasa 8 mundos y pelea con tantas cosas sólo para llegar a ver a su princesa, y sí, mujeres, también es un ejemplo de vida para ustedes: ¿qué caballero va aquerer pasar 8 mundos si ustedes le dan su "princesa" antes de empezar a jugar? Ysí, por "princesa" me refiero a su "flor".
Me acostumbré tanto a Mario Bros y a todas sus variantes, que al final sólo me gustaba jugar Nintendo y ninguna otra consola.

Recuerdo que una vez me regalaron un Xbox y estaba muy emocionada, pero estarán de acuerdo conmigo que no es una consola que tenga tantos juegos para niñas, así que probé jugar “Resident Evil”, un juego donde matas muchos zombies, pero resulta que no entendí nada y me quedé literalmente 10 minutos viendo al monito girar sobre supropio eje, ni siquiera pude salir de la habitación, así que como era deesperarse, regresé a mi primer amor: Mario Bros.

También Xbox tenía un juego que me tenia absolutamente atontada, se llamaba “Fatal Frame” y era, según yo, una historia real en donde un grupo de investigadores iba a una casa en la que hacían ritos satánicos. En su expedición por esta casa, desaparecen. La hermana de uno de los investigadores (quien tiene poderes sobrenaturales), va a su rescate llevando sólo una cámara para poder ver a los espíritus.

Total que con eljuego ese no podía ni dormir, tuve que sacar la tele de mi cuarto porque escuchaba ruido en las noches, mi mamá me escondió el juego porque decía queera del diablo, total: acabé por deshacerme del Xbox. 

He jugado Mario en todas sus presentaciones, 3D, cuando se vuelve arcoíris, cuando tiene cola y vuela, cuando es una hojita, cuando es una rana y nada, cuando se trepa a Yoshi o, como le diría mi hermana, “al burrito”, y nunca jamás me ha decepcionado... y nada, ahí me quedé…

miércoles, 2 de mayo de 2012

Y mi afición por los 90´s

El Lunes pasado fui a una reunión de una muy buena amiga Uruguaya, es muy cool y por demás linda. Llegue, salude a sus amigos hipsters y me dispuse a disfrutar de una velada tranquila, hablamos de música, conciertos y traaaz, que deciden poner “así de onda” sin previo aviso, sin más ni más música pop de los noventas en español, que viene siendo básicamente lo que le dicen mi kriptonita y es que por muy “cool” que me sienta ahora no puedo negar mis orígenes y no puedo dejar de aceptar que a los 15 años, no solo me gustaba Jeans, Mercurio, Magneto, La Onda Vaselina etc.. si no que  encima  me se absolutamente todas sus coreografías. Y ahí estaba yo, con mi “popera” interna insistiendo en salir del closet en un ambiente sofisticado, indie, retro/casual.
Mi revelación como una experta en coreografías empezó con  “bailando, bailando, amigos adiós, adiós, el silencio loco” y ya como no queriendo la cosa se me empezaron a mover brazos y piernas cuando sonó “algo quieres esconder” ya ni Dios ni todos los ángeles pudieron salvar a  los espectadores de deleitarse viéndome bailar la coreografía completa y detallada con gestos y ademanes, era “azúcar amargo de Fey

 Es una cuestión complicada,  solo algo se mete en mi y controla cada uno de mis noventeros movimientos y es que justo con esa canción adicioné para ser ( y lo digo con toda la pena del mundo) para ser la doble de Fey concurso en el que además fracase.

Justo en el momento en el que pensé que me iban a apedrear paso el efecto noventas y todos empezaron a bailar como si de pronto no hubiera distinción entre géneros musicales y épocas, como si Fey fuera bien aceptada por los hispters.

La fiesta resulto un éxito, todos bailaron y al final no hice tanto el oso porque solo me supe la coreografía de una sola canción porque si han puesto a Jeans entonces si iba a sonrojar por lo menos a mi acompañante… y nada, ahí me quedé.

martes, 7 de febrero de 2012

Y las situaciones...

Si para algo tengo talento es para reírme de las situaciones que no salen como esperas, en vez de que salga algo mal y estresarme prefiero tomarlo con filosofía  y reírme, al final ya no se puede cambiar lo que ya paso, por mucho que quieras.

Y si de reírse de situaciones se trata tengo conmigo a 2 personas que son perfectas, me molestan todos los días y se burlan de situaciones delicadas. Como cuando mi gato se cayó de la ventana, que me sugerían ponerle capa, o cuando corte con mi novio que hacían recreaciones de los momentos en los que nos topábamos y me ponían de fondo la canción de ”los años maravillosos” (with a little help of my friends / Beatles).
Así que como verán que se burlen de mi me da un cupón para molestarlos con cualquier situación que les pase a ellos y también a vengarme de la forma en la que me parezca correcto, al final “soy niña” y mis hormonas lo abalan. El que siempre es víctima de toda mi ira es mi compañero de trabajo Rene, el tiene un poder para sacarme de quicio en un segundo así que al pobre le ha tocado de todo, como; recibir un par de cepillazos en la cabeza luego de hacerme llorar o tirarle un café caliente encima cuando me hizo una broma que no me pareció.

El mejor de todos mis arranques de furia fue cuando fuimos a una fiesta (porque si, lo quiero muchísimo y es la persona más divertidas del universo) estábamos conviviendo, me hizo enojar con algún comentario y me pareció buena idea escupirle en su bebida, cosa que a muchos les pareció muy grosero y si, tal vez lo fue, pero como justificación validísima tengo que la fiesta era de barra libre y podía solo dejar esa bebida y tomar otra sin ningún costo, es más yo misma  le regrese una nuevecita.

También tengo detalles muy lindos con el pero los odia porque si, como es bien sabido, a muchos les gusta que los traten mal. Tiene pegado en su pared un dibujo que detalladamente le pinte con gises de colores donde estamos él y yo agarrados de la mano (cosa que el detesta), mi gatito (soñando en suicidarse)  y muchas más cosas sin sentido. También le pegue (a fuerza) en su pared un lindo poema que yo misma le escribí, claro que estas cosas no las valora. (ver material adjunto)

La cosa es que paso la vida molestando a la gente, así que merecidísimo tengo que me toque bullyng a mí en algún momento y si así se cobran los miles de momentos de risa que tengo a la semana por molestar, entonces no hay pedo, lo pago… y nada, ahí me quedé.